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Mujer y testimonio en las novelas de Marta Traba: Conversación al Sur, En cualquier lugar y Casa sin fin


Por Marcela P. Zárate Fernández

¨No te obligo a que dejes de sentirte mujer, pero tu participación tiene que ser igual que la de tus hermanos. Pero tampoco debes sumarte con un número más. Quiere decir que tienes que hacer grandes tareas, analizar tu situación como mujer y exigir tu parte.¨
                 Elizabeth Burgos. Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia.

La ¨barbarie y civilización¨ han sido un punto de encuentro y desencuentro en los pueblos latinoamericanos debido a las luchas de poder. Desde sus orígenes como una tierra descubierta hasta las más recientes fechas del siglo XXI de estos lugares ha sido acción, fuerza y búsqueda del control. Los descubridores y conquistadores del siglo XVI no sólo se aventuraron en la búsqueda de regiones que elevaran sus ideas de posesión y riqueza, se aventuraron a escribir sobre lo desconocido, lo conocido visto desde otra perspectiva, se aliaron con voces de las cuales sus sentidos no conocían. Ellos escribieron en su idioma una realidad distinta y entre ellos cada uno de ellos realidad diferente. Los testimonios tienen pupilas distintas y son herencias como lo señaló Bernal Díaz del Castillo: ¨[...] mas lo que yo ví y me hallé en ello peleando, como buen testigo de vista yo lo escribiré, con la ayuda de Dios, muy llanamente, sin torcer a una parte ni a otra, y porque soy viejo de más de ochenta y cuatro años y he perdido la vista y el oír, y por mi ventura no tengo otra riqueza que dejar a mis hijos y descendientes, salvo esta mi verdadera y notable relación.¨ (Bernal Díaz del Castillo:47)

Los testimonios de cada siglo y lugar son parte de la historia, conquistadores y conquistados, sometidos y sojuzgadores tienen visiones distintas de la realidad. Hombres y mujeres ven el mundo que les ha tocado vivir desde perspectivas diferentes y dejan su propia historia para el futuro, para las nuevas pupilas ávidas de verdades completas.

1 Cono Sur: 1960-1980
 Latinoamérica en las decádas de los 60 y 70 fue espacio de barbarie; se sufrieron situaciones violentas en donde la lucha por el poder fue el punto cardinal que movió a líderes y pueblos. Los regímenes autoritarios provocaron injusticias sociales y políticas, violaciones contra la paz y los derechos humanos. Cuatro países sudamericanos y uno norteamericano que sufrieron estas circunstancias en las mencionadas décadas fueron Paraguay, Uruguay, Chile, Argentina y México.

Estos países padecieron marginalidad y pobreza, represión social y política. La desaparición, muerte, golpes y miedo eran el diario vivir de estas regiones. Hubo más de cientos de desaparecidos y miles de torturados de todas las edades.

Hoy en día la historia está siendo cambiada y los sometidos del pasado buscan justicia. En Argentina las Madres de la Plaza de Mayo buscan a sus hijos y en Chile murió el general Augusto Pinochet mientras era procesado judicialmente por los crímenes cometidos en su dictadura. Nadie regresará a los muertos, los desaparecidos, nadie olvidará los golpes y el miedo, pero el testimonio está escrito, las pupilas que padecieron la barbarie de las dictaduras han dejado su historia y esto permanecerá.

 2 Documento: la novela testimonial
Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, una de las acepciones del término documento es un ¨escrito en que constan datos fidedignos o susceptibles de ser empleados como tales para probar algo¨; es por tal motivo que la llamada novela testimonial es un documento el cual muestra parte de la historia de un país en un momento determinado. El discurso utilizado en este tipo de documento ficcional es el de ¨una persona perteneciente a determinado grupo social -generalmente marginado, y por eso nombrado subalterno- que normalmente no dispone de medios de expresión propios y gana expresión escrita a través de la participación de otra persona; ésta sí capacitada a expresar lo que el primero sería incapaz. Éste a quien llamamos mediador, generalmente se solidariza con los planteamientos del subalterno y comparte, si no sus ideas, sus ideales.¨ (Sant´Anna de Amorim)

Durante las décadas de los 60, 70 y 80 la novela testimonial en América Latina cubrió huecos de la historia oficial que no era dada a la luz, o simplemente era sofocada por los regímenes autoritarios. Los escritores y las escritoras señalaron injusticias que estaban sucediendo en sus países, dieron voz a los marginados, a los perseguidos y a las familias que sufrían por las perdidas y desapariciones. El atropellamiento de los derechos humanos entre los más desprotegidos -y a veces no tan desprotegidos- llenó la pluma de acusaciones y recriminaciones hacia los gobiernos. Latinoamérica en esos momentos vivió los momentos más fatídicos de su historia; los desaparecidos y los muertos se cuentan en miles, hoy en día todavía se les busca, el poder, la corrupción, la falta de libertad y garantías individuales como seres humanos.

3 Novela testimonial escrita por mujeres
La novela testimonial es un documento en el cual una voz hace hablar a los marginados y oprimidos, a los condenados sociales, políticos y étnias que no eran escuchados, pero por medio de la palabra de una segunda persona deja oir sus reclamos y su vida vivida desde la otredad, siendo ¨el otro¨ dentro de un mundo desigual y en el cual le a tocado ser la minoría. La mujer escritora es parte de la literatura dominada y marginal, por esta razón su literatura es contestararia, busca hacer y hacerse oir desde su visión del medio que la rodea. La construcción del género femenino ha sido del hombre, él mismo ha señalado las características, comportamiento y vida que una mujer debe tener dentro de la sociedad. El hombre ve a la mujer desde su centro, la mujer es la periferia, es ¨el otro¨. La novela testimonial escrita por mujeres es ya desde su concepción una escritura de marginalidad doble, la escritora se convierte en la voz del otro siendo ella misma la otredad dentro de la literatura llamada ¨patriarcal¨. La mujer escribe literatura testimonial ayudando a los que, como ella, han sido extraídos del núcleo de lo ¨correcto¨ y ¨establecido¨ dentro del universo masculino.

En Latinoamérica a finales de la década del 50 empezó el auge de las novelas testimoniales concordando con el movimiento feminista. La libertad que dió a las mujeres este movimiento las impulsó a escribir dentro de un mundo falologocéntrico en donde la premisa es que lo otro tiene sentido por mí. Las escritoras dieron sentido a la ¨otra realidad¨, aquella que nutrió a la literatura testimonial como parte de una declaración de marginalidad, ellas aprovecharon su voz para denunciar a sus similares que eran foco de sufrimiento público y privado.

4 Escritura femenina y feminista latinoamericana
En el campo literario, los términos femenino y feminista pueden tener significados diversos dependiendo de la crítica y teoría que se este observando. Según Elaine Showalter y la crítica francesa -Simone de Beauvoir, Luce Irigaray, Helene Cixous, Julia Kristeva- las características femeninas son las que establecieron los primeros patrones para el inicio de una literatura hecha por mujeres, mientras que las características feministas están relacionadas a la época en la cual se instaba a que la literatura realizada por mujeres transgrediera preceptos de la literatura patriarcal y tomar un camino diferente entre la escritura de hombres y mujeres.

Las escritoras femeninas se ubican mayormente en el siglo XIX en la llamada etapa de la sumisión o, según Showalter, época de la imitación. Se caracteriza este momento por la sumisión y el silencio de la mujer se sufre en el ambiente privado y público, represión sexual, dependencia patriarcal, la mujer como objeto para procrear una familia y tal es el caso en Latinoamérica de la escritura de Mercedes Cabello de Carbonera y Soledad Acosta de Samper.

Las escritura feminista, también llamada etapa de la subversión y la revuelta, tiene como características la toma de la palabra y conciencia del ser mujer, la apertura sexual, independencia patriarcal, la mujer agente y tratando de ubicarse dentro del campo laboral del hombre. Escritoras como Rosario Castellanos, Albalucía Ángel, Isabel Allende y Ángeles Mastretta son algunos ejemplos de la escritura feminista.

Las escrituras femenina y feminista en Latinoamérica se han abierto camino en un mundo mayormente regido por hombres y, desde el siglo XIX, las escritoras tomaron la palabra, expresaron su ideología propia de la periferia en la cual estaban circundando la literatura masculina. Sobre lo anterior, Marjorie Agosín señaló sobre el papel de algunas escritoras contemporáneas en Latinoamérica: ¨These are women who invented other ways of being and living in the world, created different modalities, reconciled the private and the political, the creative life with their condition as women, and elected in their texts the liberating power of the imagination as a way of life. ¨ (Agosín: 16)

5 Conversación al sur
Diálogo, comunicación o una simple conversación cotidiana que reflejan un diario vivir en pueblos latinoamericanos, la visión de compartir experiencias o el simple hecho de morir por nada. Dos mujeres llevan a cabo una conversación que incluye un fluir de ideas, de conversaciones y acciones del pasado, recuerdos, anécdotas y situaciones que padecieron entre los países de Chile, Uruguay, Argentina, Chile, Francia y Colombia.

Conversación al sur es un libro testimonial ya que muestra la historia de en el cual se ven dos perspectivas de una misma situación pero no por eso perspectivas diferentes. Irene y Dolores, dos mujeres, la primera de 40 años y la segunda de 28, son las narradoras de sus historias, personas son nombradas por ellas, entran y salen personajes y la historia se remonta a un pasado cercano que todavía las tiene a la expectativa, momentos anteriores que han llenado sus mentes de recuerdos amargos, de historia de su gente y sus países. Ellas ven ante sus ojos el desmoramiento de las sociedades sometidas por dictadores, regímenes que matan y violan cualquier tipo de derecho humano, la época latinoamericana de las décadas de los 60,70 y 80.

La historia comienza con la llegada de Dolores a la casa de Irene. En este espacio y mediante los recuerdos de cada una es armado el mundo de América del Sur. Irene había tenido una vida relacionada con los problemas que aquejaban a los países sudamericanos. Ella se empapó de la situación de los desaparecidos y torturados cuando acompañó a su amiga Elena a la Plaza de Mayo a manifestarse como una madre en busca de su hijo, ahí conoció personalmente el terror de las dictaduras. Dolores era una mujer que ha padecido la vida de una perseguida política, inmersa totalmente en los movimientos sociales, activista y luchadora socialista. Ella había vivido la desaparición de compañeros, el terror de ser perseguida y torturada, aunque se sentía tranquila por todavía estar con vida y contando su historia, ¨Dolores seguía diciendo que se consideraba bien librada porque únicamente la habían hecho abortar a patadas en cambio de torturarla.¨(Conversación al sur: 45)

En Conversación al sur situaciones de brutalidad humana son descritas por Traba de una manera cruda y sencilla, no hay rodeos, es como leer una nota periodística en una hemeroteca, repasar los hechos acontecidos un día cualquiera en los época y lugares ya señalados. A continuación se señalan elementos que hacen este texto parte del testimonio que Traba quería dar a conocer al mundo.

Un movimiento social que se muestra en esta novela es el establecido por las madres de los desaparecidos en la Plaza de Mayo en la capital de Argentina, ¨[...]se reunían todos los jueves en Plaza de Mayo, llevando las listas y las fotos de los desaparecidos.¨ (Conversación al sur:82) Estas reuniones han ayudado, desde aquellos momentos, a las mujeres a luchar por sus desaparecidos, organizarse en una pelea sin armas, sólo mediante su voz y denuncia: ¨[...]hay un grupo que está sacando copias de las fotos del archivo de desaparecidos. Esto es todavía más macabro. Pero las de los chicos son importantes, porque se ha dado el caso que aparezcan en otro país. Es un infierno.¨ (Conversación al sur:88).

Dos elementos que no faltan en los momentos que se sufre represión es la deshumanización y falta de solidaridad en todos los ámbitos sociales ¨[...]me refiero a la compasión, a la solidaridad con el otro. ¿Se perdió del todo la lástima por el otro? Porque si se perdió, es como si una sociedad entera se hubiera vuelto inhumana, ¿no te parece? (Conversación al sur:167) Esta situación también provoca la marginación de los grupos minoritarios, los desprotegidos están a la intemperie, no hay derecho ni a una muerte digna, ¨Éste es un fenómeno nuevo; de repente la gente que era incapaz de matar una mosca perdió toda compasión. Y cuando esto ocurre, el grupo numéricamente inferior, así tenga tenga un valor suicida, está destinado a desaparecer. Es el exterminio, ¿te das cuenta? lo mismo que pasó con los judíos y los nazis.¨(Conversación al sur: 166)

Es interesante el guiño histórico-literario sobre la alusión el cuento ¨El matadero¨ de Esteban Echeverria. Este cuento surgió en otro momento histórico en el cual se sufría la dicadura de Rosas en Argentina. Traba hace una trasposición de género y en vez de toros se señalan vacas (quizá por la referencia a lo femenino): ¨Entendí que el golpe mortal en la cerviz, como a las vacas en el matadero, no se lo habían dado cuando se la llevaron a empujones, sino después, cuando nadie, en ninguna parte, en ninguna oficina, declaró haberla fichado ni encarcelado ni interrogado; nadie la había visto nunca, no entró en la antesala de ninguna comisaría, no caminó por ningún corredor, no la tuvieron horas parada delante de nadie, no la trasladaron de un sitio a otro.¨(Conversación al sur:76)

Al final la complicidad y la doble marginalidad de ser mujeres y sublevadas políticas lleva a Irene y Dolores primero al encierro y después a la muerte, atrapadas, solamente con su ser mismo para salvarse interiormente ¨La mujer pensó que se salvaría de ese pánico enloquecido si lograba percibir algo dentro de su cuerpo, pero por más atención que puso en oírse, no escuchó ni el más leve rumor de vísceras, ni un latido. En ese silencio absoluto, el otro ruido, nítido, despiadado, fue creciendo y, finalmente, las cercó.¨(Conversación al sur:170) La mujer mantiene su silencio, se retrae para no morir, pero a pesar de ello su historia queda entre voces, entre conversaciones. Por esto último y los elementos anteriormente señalados, Conversación al sur no es sólo una novela testimonial sino un testimonio femenino, en donde la muerte, el miedo y la marginalización se ven presentes en el diario vivir de las mujeres que sufrieron dictaduras del siglo XX en el Cono sur latinoamericano.

6 En cualquier lugar
¿En dónde? En cualquier lugar, en Latinoamérica, en el Cono Sur, otra vez este espacio descubierto y explorado desde 1498 es campo de lucha, poder e injusticias. Los conquistadores del siglo XVI empujaron a los habitantes nativos de estas regiones a lugares inhóspitos, a protegerse y tratar de subsistir.

En cualquier lugar, novela póstuma de Marta Traba, es una unión de imágenes dentro de un marco del exilio en algún país europeo. Los nuevos habitantes de este espacio, una estación abandonada, han salido de su patria por huir de la dictadura, aunque se encuentran con la lucha por pertecer a un nuevo lugar, son tratados como extraños y viven en la marginación, en un pedazo de tierra de nadie y que les ha sido dado mientras son reubicados. Personas viviendo al día, con penurias y fracasos de integrarse son atrapadas en un bajo mundo de crueldad e injusticias, no escaparon realmente del manto de la violencia que se vivía en su país de origen.

La historia de esta novela da inicio inmediatamente a crudeza de la realidad: el suicidio de Flora. Este hecho marca la vida de los habitantes de la estación, el pasado, presente y futuro está diseñado a partir de esta situación.

El abuso de poder .......¨¿Qué hacer en un país donde se ha dejado de pesar y participar, donde tus opiniones no cuentan para nada y apenas se te trata, después de ímprobos esfuerzos, con una discreta deferencia?¨(En cualquier lugar: 93)

La conversación como catársis ¨[...]recaen en todo lo que ocurrió, lo que le pasó a ella, lo que pasó a él [...] Quizá sólo así sea soportable hablar de las escasas posibilidades de encontrar a su hija, o de la muerte de sus compañeros más cercanos, o de los tipos de tortura que sufrieron unos y otros, empezando por Flora.¨(En cualquier lugar:95)

Represión y tortura ¨Flora parecía un fantasma; ¿cuántos kilos había perdido en tres meses? [...] Tenía la piel de la cara pegada a lo pómulos, lo que le daba una expresión de dureza. El pelo cortado con cuchillo, y unos mechones lacios le caían en la frente. Llevaba la misma ropa que tenía cuando la agarraron[...]¨ (En cualquier lugar:99)

El enemigo y búsqueda de los desaparecidos....cuando Angélica, madre de Flora, va a buscar a la hija de ésta en Chile, ¨[...]si le preguntaran, seguramente, por qué está yendo a Chile a buscar a su nieta, contestaría con preguntas inmediatas, sin saber quién es el enemigo, ni por qué hay un enemigo y qué es lo que pretende.¨(En cualquier lugar:92)

Marginados ¨Te das cuenta cómo vivimos de marginados´, le va diciendo Ada, `la mayoría de la gente de la estación no ha venido ni una vez al centro de la ciudad.¨ (En cualquier lugar:182)
Demagogia y política ¨Comprendió que nada resultaba más propicio para un político que los hundimientos totales, [...] Ese discurso, además, no tenía por ahora ninguna viabilidad; esto lo veía muy claro pero no lo desanimaba. Por el contrario, aprendía progresivamente a manejar la irrealidad como lo único concreto.¨(En cualquier lugar:59-60)

Clase alta vs clase trabajadora...¨¿Sabés con quienes anda ahora?´ me dijo sin darme tiempo a decir una palabra; `con esa banda de zarrapastrosos que quieren implantar el comunismo para robarnos todo¨ (En cualquier lugar:113)

Falta de solidaridad ¨A nadie le importaba la suerte de esos pobres tipos ahí hacinados por centenares.¨ (En cualquier lugar:166)

Exilio ¨El exilio terminó con las previsiones y con las aprensiones, con el futuro. ¿Pero no era también por ese mismo exilio que se envolvía y guardaba un recuerdo para poder seguir respirando el oxígeno que ese recuerdo generaba?¨(En cualquier lugar:228)

Es una novela testimonial femenina ya que centra su atención en las mujeres, las mujeres son las que van desenvolviendo la vida de este lugar: Flora, Ana, Mariana son los personajes con más agencia dentro de la narración. Cada una enfrenta su vida y hasta es capaz de manejar la vida de los hombres que las rodean. Estos personajes femeninos muestran su participación dentro de la vida activa de la sociedad: son exiliadas, son perseguidas, son ideólogas, son madres y sobre todo son mujeres tratando de sobrevivir su marginalidad.

 7 Casa sin fin
Una casa es habitación, un techo, un espacio que representa protección, familia y hogar. Pero ¿qué sucede cuando el símbolo de una casa es tomado opuestamente? surge una casa sin fin, la burla y un espacio sin protección ¨[...]el carácter de una habitación puede adquirir ciertas emociones. Si un hombre se coloca en una habitación totalmente cerrada durante largo tiempo su reacción será de incomodidad mezclada con ira y miedo. Un intento poco existoso para escapar de la habitación lo llevará a la angustia y al terror. Si se puede quebrar su confinamiento abriendo una puerta experimentará finalmente gozo y alegría.¨(Casa sin fin:30)

Casa sin fin o la prisión sin fin, cuenta con elementos de la novela testimonial, en donde la denuncia es precisa y dolorosa. Niños, mujeres y hombres sufren, están sojuzgados ante la milicia, el gran general y los soldados. Las cárceles disfrazadas de casas reúnen familias y desesperaciones ¨En cuanto al asunto de las cárceles, que quedó pendiente, lo más pintoresco fue el modo como se descubrieron. Por puro azar, y sin que nadie, ni remotamente, pudiera prever que detrás de esa fachada, justamente de la casa más apacible, la más pequeño-burguesa [...]¨(Casa sin fin:61)

El encierro es un tópico recurrente en esta novela. La historia se lleva a cabo dentro de una prisión en donde el miedo es parte del diario vivir, la muerte ronda a cada uno de los desesperados, se encuentran inmersos dentro una realidad en donde son observados siempre, tienen al Gran Hermano [1] espiando ¨[...] Remigio se levantó de la cama en puntilla, para que Franz no se fuera a despertar, y abrió los postigos. Para su horror y sorpresa, la ventana estaba pegada a otra ventena, y adentro de la otra habitación de la otra casa varias personas lo miraban con admiración.¨(Casa sin fin:28)

Traba en esta novela traza dibujos y comparaciones entre las cárceles, torturas, brutalidad y muerte de los humanos con la de las reses en un matadero [2] ¨¿quién podía creer que colgaban a los subversivos en ganchos exactamente igual que a las reses de la carnicería, de modo que la sangre de las heridas corría y corría hasta que se volvian pellejos blancuzcos?¨(Casa sin fin:62)

En este texto de Traba nuevamente se puede observar claramente el abuso del poder. El sometimiento y la violencia por parte de la ¨autoridad¨ es recurrente y un elemento a denunciar por parte de la voz que ayuda al marginado a sacar a la luz pública su situación vivida, ¨¿Pero te gustaria, realmente, saber cómo era Márgara? preguntó. [...] lo que es desagradable es no saber qué pasó exactamente. -No puede ser que no te lo imagines-replicó el muchacho. ¿Será necesario que te enumere uno a uno los conocidos procedimientos?¨(Casa sin fin:64-65)

En el transcurso del texto son hechas dos alusiones directas a Virgina Woolf y su cuarto propio. Dina, una de las protagonistas, lucha por cuatro paredes que son su cuarto propio. Otro momento que se alude a esta escritora inglesa es cuando se señalan minorías sociales, en este caso los poetas, el cuarto propio aparece nuevamente: ¨ Y prefiero no seguir con la triste historia de los carteles trepándose unos a los otros como es de rigor y de ritual en un cuarto no propio, ¡ah, Virginia! de estudiantes pobres [...] Pero no, no somos estudiantes pobres. Somos poetas pobres, el último nivel de la escala social [...]¨(Casa sin fin:54)

Asemejar el caracol al ser humano, con su casa a cuestas, con su casa dentro de sí mismo ¨Porque el caracol, en el peligro, se refugia en la casa: sabe que ahí dura. Además estás convencido que no es el propio caracol, sino el santuario, lo que deja esa línea brillante que a tí, al menos, te da la certeza de que no te han extinguido del todo.¨(Casa sin fin:93) [3]

En este texto no hay desaparecidos, la casa sin fin es una comunidad de la cual nadie es buscado, se vive muriendo, esperando que algo suceda, salir o estar dentro de este lugar es la muerte, no hay vida más allá de la casa, la tortura se sufre en las calles, en la habitación propia y dentro de uno mismo, de la casa interior que se lleva a cuestas.

 8 Trilogía del testimonio: La mujer como historia
El concepto mujer desde el génesis bíblico ha estado unido de manera intrínseca al concepto hombre, la mujer pertenece al hombre: ¨Dijo luego Yahveh Dios, No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada. [...] De la costilla que Yahveh Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces éste exclamó: `Esta vez sí q ue es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada." Así se unieron lazos entre el sexo femenino y el masculino pero no hubo ninguna palabra que incluyera el sometimiento al cual la mujer ha sido objeto a lo largo de la historia.

El siglo XX cambió la percepción de lo que es el ser mujer. La lucha armada de palabras y acciones ha provocado la valoración de la mujer como ser humano, una pelea ya casi saldada por las feministas de las décadas de los 60 y 70. Hoy en día la mujer tiene un espacio dentro de la sociedad, política, economía y educación, pese a que quedan obstáculos por romper, sobre todo en países subdesarrollados (aunque en todas las sociedades existe el abuso femenino). Juana Tum Kótoja’, indígena maya y madre de Rigoberta Menchú, señaló lo que quizá es el punto clave para las escritoras: ¨analizar tu situación como mujer y exigir tu parte.¨ El aceptarse mujer, luchar y escribir como tal ha llevado a las letras femeninas a buscar encontrarse en ¨lo otro¨ y de ahí salir a encontrar su camino en la pelea del marginado y reclamar su espacio. Un elemento importante para hacerse escuchar es el testimonio de ellas dentro de la sociedad en la que viven o vivieron.

Marta Traba escribió su trilogía Conversación al sur, En cualquier lugar y Casa sin fin exigiendo la parte de ella como mujer y la parte de los golpeados políticos y sociales a los que les dio voz. Esta escritora extrajo por medio de palabras el sometimiento y sacó a la luz la rabia e impotencia de los momentos más tormentosos de Latinoamérica como fueron las dictaduras militares.

El único libro que Traba vio publicado fue Conversación al sur, En cualquier lugar y Casa sin fin son póstumos, se puede apreciar, sobre todo en Casa sin fin que las ideas son como impresiones que todavía iban a ser pulidas por la escritora, no por eso deja de tener lógica y coherencia, además es un texto pequeño físicamente pero denso en contenido. En Cualquier lugar es un texto más trabajado y completo, con un final elaborado desde la esperanza de nuevas alternativas de vida y un futuro adelante de cada personaje.

Dos de las novelas, En cualquier lugar y Casa sin fin, contienen al final un post-scriptum y un apéndice respectivamente en los cuales se menciona que las historias que se relataron fueron reales y señalan que sucedió con los personajes después del término de la escritura de la novela. Es interesante señalar que la única novela que Traba vió publicada no contiene ninguna señal de que es esté leyendo una historia real, podría ser que si hubiera tenido la oportunidad también se los quitaría a los otros dos libros, para dejar el anonimato de las personas que participaron de sus historias. A pesar de ese rasgo, estas partes no esclarecen detalles de las obras, son escuetas, somo si hubieran sido el esquema de la escritora para de ahí dar seguimiento a sus personajes.

Un detalle interesante es que cada uno de los textos posee en su título un sustantivo de locación: sur, lugar, casa. Las historias se desarrollan en lugares concretos y dos de ellas sólo se ubican en un espacio cerrado. Conversación al sur y Casa sin fin la historia se desarrolla en el encierro dentro de una casa, En cualquier lugar no hay un encierro en un espacio reducido, pero si hay un espacio básico donde se desarrolla la historia, la estación donde se encuentran los exiliados. Conversación al sur y En cualquier lugar son narraciones desde el exilio y lugares inseguros. Traba quiso expresar desde el encierro la falta de libertad que el humano sufre por el abuso del poder y las injusticias, este detalle narrativo produce en el lector el sentimiento de la falta de la libertad, la incertidumbre en el futuro y una vida de miedo.

En Conversación al sur y Casa sin fin existe una mención bastante clara sobre las torturas que sufren las reses sobre todo al momento de morir. Como ya se mencionó, quizá esto sea un guiño histórico-literario a la dictadura argentina al mando de Rosas y al texto revolucionario de Esteban Echeverría ¨El matadero.¨

La triología trabiana contiene como elementos principales la denuncia de la tortura física y sicológica, las prisiones, la muerte, la marginación y el exilio. Estos temas que son elementales para las novelas testimoniales. Cada una tiene rasgo del testimonio femenino que denuncia las injusticias del otro mediante la óptica de mujeres. En Conversación al sur y Casa sin fin las mujeres son el móvil de las historias, ver sus vidas como marginadas por ser mujeres y además la otra marginación de perseguidas políticas, torturadas y asesinadas.

La trilogía trabiana es mujer, testimonio, historia, lugares y escritura. Traba dió en los libros ya señalados voz a los marginados mediante su narración, el conocimiento del pueblo y la historia. Esta escritora murió en 1982 sorpresivamente, pero dejó su literatura y, en sus tres últimos textos, el testimonio de sus países; ella fue una latinoaméricana que analizó su parte como mujer, no tuvo bandera, denunció lo que la rodeaba y preocupaba: su verdad acerca de Latinoamérica oprimida.

Notas
[1] Este elemento recuerda la novela 1984 del escritor George Orwell en donde el Gran Hermano rige y vigila.
[2] Nuevamente se hace alusión a un matadero.
[3] En otro orden de ideas, la película colombiana La estrategia del caracol (1993) muestra la imagen simbólica de lo que una casa representa para sus habitantes.

Referencias bibliográficas

Bautista Gutiérrez, Gloria. ¨Marta Traba: A Life of Images and Words.¨ A Dream of Light and Shadow. Portraits of Latin American Women Writers. Ed. Majorie Agosín. Alburquerque: University of New Mexico Press, 1995.
Bernal Díaz del Castillo. Historia verdadera de la conquista de la Nueva España.
http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01715418982365098550035/ima0046.htm. 2006
Campuzano, Luisa. ¨Testimonios de mujeres subalternas latinoamericanas: Jesusa, Domitila y Rigoberta.¨ Mujeres latinoamericanas del siglo XX: historia y cultura. Ed. Luisa Campuzano. México: Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, 1998.
Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. http://www.rae.es. 2006
Ferré, Rosario. ¨La cocina de la escritura.¨ http://www.ensayistas.org/antologia/XXA/ferre/ferre2.htm. 2006
García Pinto, Magdalena. Historias íntimas. Conversación con diez escritoras latinoamericanas. Hanover: Ediciones del norte, 1988.
Sant´Anna de Amorim, Candida Maria. ¨Vertientes del testimonio latinoamericano.¨ Revista Hispanista.
http://www.hispanista.com.br/revista/unicandida.htm. 2006
Traba, Marta. Casa sin fin. Uruguay: Monte Sexto, 1988.
---------------. Conversación al Sur. México: Siglo XXI editores, 1981.
——— En cualquier lugar. Colombia: Siglo XXI editores, 1984.
——— Historia natural de la alegría. Argentina: Editorial Losada, S.A., 1952.
——— Homérica Latina. Bogotá: Carlos Valencia Editores, 1979.
——— Las ceremonias del verano. Argentina: Editorial Jorge Alvarez S.A., 1966.
——— ¨Hipótesis sobre una escritura diferente.¨ La sartén por el mango: encuentro de escritoras latinoamericanas. Ed. Patricia Elena González, Eliana Ortega. San Juan, Puerto Rico: Ediciones Huracán, 1985.

En: Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid.


Hipótesis sobre una escritura diferente


Por Marta Traba[1]


El mismo título de mi trabajo sugiere que es una hipótesis. Es una hipótesis, lo cual ya sugiere por mi parte, grandes dudas y ninguna completa seguridad apodíctica de que hay una literatura femenina y que esa literatura femenina está apoyada sobre tales y cuales presupuestos. Quiero también partir de ciertas negaciones, es decir, mi hipótesis descarta algunas polarizaciones que ya parecen manidas y obsoletas. Por ejemplo, se descarta de antemano que hay que dividir el campo entre lo masculino como lo intelectual o lo inteligente, lo femenino como lo pasional y lo sensible, así total y completamente. También pongo aparte lo femenino unido a lo feminista, que en otras zonas no está separado. Por ejemplo, pienso que hoy día el movimiento de literatura femenina en Francia, sobre todo a partir de una editorial que tuvo un gran éxito y que ha producido una gran cantidad de libros, que se llama
Editions des femmes, ha realmente unido lo femenino y lo feminista, y la literatura producida y publicada a través de Editions des femmes, es una literatura muy beligerante, muy dispuesta a tomar las armas también por el movimiento feminista. Y, otra cosa es también situar esta pequeña hipótesis en algún lugar, y ese lugar no está contra la literatura masculina, primera cosa, ni está por debajo de la literatura masculina. Es una literatura diferente, es decir que su territorio ocupa un espacio diferente.

El punto de arranque es afirmar que la literatura femenina está en un lugar distinto al que se ha convenido en llamar el espacio literario, y simultáneamente rechazar todas las relaciones de lo femenino con una naturaleza, sensibilidad, sistema glandular y experiencia de vida, no porque no sean ciertos, sino precisamente porque son obvios y porque desplazan la hipótesis del campo donde quiero situarla, o sea, del mero espacio texto. Ahí creo que se organiza un sistema expresivo propio, lo cual me obliga de antemano a recordar algo que ya casi todo el mundo sabe: que no hay una cultura, una expresión, un modo único de comunicarse simbólicamente, sino muchas modalidades diferentes y no jerárquicas, benéfica noción que extrapolamos de la moderna antropología, Lévi-Strauss a la cabeza, que nos ha despertado y liberado también del sueño eurocéntrico.

Para saber si el espacio del texto femenino ocupa un lugar específico, quiero especificar qué entiendo por texto literario a secas, ese lugar diseñado por una habilidad técnica de larga práctica, capaz de dar un producto elaborado, que supone a su vez, un alto nivel de abstracciones. Adscribiendo a la noción de técnica literaria dada por Michele Zéraffa, que la describe como la diferencia evidenciada entre una destrucción vivida y una deconstrucción pensada. Sitúo en seguida el trabajo del escritor entre los fragmentos de un mundo que se da a su alrededor sin ninguna unidad ni coherencia; y reconozco su capacidad para pensar un sistema o una solución artificial capaz de organizar el caos, o expresarlo como caos, depende de cuál sea su actitud, pero en todo caso, sometiéndolo a una verdadera operación transformadora, lo que indica un enfriamiento y una distancia respecto a los materiales de que dispone. Ese escritor no está entre su material, sino fuera o arriba de su material; no es dominado por el material, sino que lo manipula según sus previos planteamientos; en otras palabras, sabe de antemano que tiene que producir una realidad fáctica del texto, que será tanto o más convincente, cuanto mayor sea su grado de autonomía. Tal autonomía no puede referirse sino a otro tipo de expresiones y básicamente al enunciado científico por una parte, y a la palabra común, lo que llama Della Volpe lo literal material, por otra. Aquella deconstrucción pensada no tiene otro modo de organizarse, sino a través de una compleja tarea lingüística, que en primer lugar descarta el lenguaje común, aunque pase a parodiarlo cada vez más, y en seguida se aboca a la creación de unidades semánticas autónomas que armen el cañamazo del lenguaje simbólico. El espacio del lenguaje simbólico estará tanto o más separado de la ideología cotidiana en cuanto su complejidad aumenta, lo que ha ocurrido visiblemente en este siglo, al complicarse la técnica por sus ambiciones de ruptura con los modelos precedentes y por su ansiedad de autonomía. Sin embargo, leyendo cuentos y novelas escritos por mujeres, no parecen centrar su interés en la concepción y planeación de un texto organizado desde fuera de lo literal y material; puede ser que esto ocurra en parte por la desventaja de la mujer con respecto al entrenamiento para pensar por síntesis y abstracciones (digo desventaja por la falta de entrenamiento, no que no sea capaz de hacerlo, pero pienso que realmente no nos han entrenado en eso y que todo pensamiento que apunta a una síntesis y abstracción necesita, como todo oficio, una especie de entrenamiento), pero creo que es más importante advertir que dichos textos no se preocupan por desalojar lo literal/material, no quieren salir de ahí, sino que al contrario, prefieren residir en ese mismo espacio que es un poco confuso y bastante espontáneo, pensando desde adentro las situaciones imaginarias que no se deciden a desprenderse de las experiencias vividas.

Retomando a Zéraffa, él distingue tres aspectos claramente discernibles en el discurso narrativo: (a) realidad descompuesta, (b) pensamiento descompuesto y (c) estética de la descomposición o de la deconstrucción. Es bien difícil reconocer estos tres pivotes del alcance universal de la obra en la trama de los textos femeninos, por lo que podría inferirse que tampoco tales textos están interesados en su alcance universal. Si esto fuera así, y dado que el juicio de valor de un texto depende de su nivel de autonomía, de su capacidad para crear un campo simbólico mediante una estructura lingüística y de su alcance universal, los textos femeninos estarían en franca desventaja frente a los masculinos, lo cual justificaría el ostracismo a que la mayoría de la producción femenina está condenada en las antologías, las editoriales, la crítica.

Pero, ¿qué pasa si los textos se atienden desde otra óptica, donde no se tomen en cuenta las pautas de valores establecidas que acabo de diseñar? Entonces se podría tal vez advertir que: (1) los textos femeninos encadenan los hechos sin preocuparse por conducirlos a un nivel simbólico. (2) Se interesan preferentemente por una explicación y no por una interpretación del universo; explicación que casi siempre resulta dirigida también al propio autor, como una forma de esclarecerse a sí mismo lo confuso. (3) Se produce una continua intromisión de la esfera de la realidad en el plano de las ficciones, lo cual tiende a empobrecer o a eliminar la metáfora y acorta notablemente la distancia entre significante y significado. (4) Se subraya permanentemente el detalle, como pasa en el relato popular, lo cual dificulta bastante la construcción del símbolo. (5) Se establecen parentescos, seguramente instintivos, con las estructuras propias de la oralidad, como repeticiones, remates precisos al final del texto, cortes aclaratorios en las historias.

Estas características coincidieron en una serie de textos que fueron estudiados en un grupo de compañeros en un seminario de la Universidad de Maryland. Ahí se analizaron cuentos de las brasileras Lygia Fagundes Telles y Clarece Lispector, la puertorriqueña Rosario Ferré, las argentinas Elvira Orpheé, Alicia Steimberg y Liliana Heker, las mexicanas Rosario Castellanos y Elena Poniatowska, la venezolana Laura Antillana. Igualmente se podrían haber subrayado otros cuentos, por ejemplo, de Carson McCullers o Doris Lessing, de Jean Rhys o Flannery O’Connor, de modo que no resultaba arbitrario anunciar la posibilidad de otro discurso, otro discurso paralelo a la vida en cambio de serle divergente, donde el testimonio y la experiencia no se enfriaran en una estructura que era el material, sino que se acumularan en una suma irrevocablemente mezclada con el material vivido. Los cuentos resultaron tan distantes de la intención de conseguir estructuras abstractas donde apoyarse, como próximos a ritos, convocatorias, profecías, miedos, violencias. Esto confiere al nuevo discurso, al otro discurso, al discurso femenino, una alta emotividad, emotividad que a su vez reposa mucho menos en la invención que en la memoria. ¿Qué pretende ese nuevo discurso? ¿Crear otro modelo? Yo no estoy nada segura de ello. Mientras que en cambio, se me hace evidente que en la mayoría de los textos leídos, la intención directa o velada de probar lo real, era el único modelo, de probar algo, de contar una verdad, de pasar una verdad, transmitirla. Esto justificaría el carácter descriptivo y táctil del lenguaje, más pictórico, más cercano a la imagen y a las analogías del signo estético, que a la arbitrariedad del signo lingüístico. Si se desdeña la creación de un modelo, que es al fin y al cabo la primera finalidad del texto literario, hasta ahora establecido por hombres, adecuados y enmarcados por hombres -¿para quién se escribe?

Pierre Bordieu, en su libro que se llama La distinction, afirma que el acceso a la obra de arte requiere instrumentos que no están universalmente distribuidos, puesto que quien los posee guarda para sí los beneficios. El texto literario tendría una circulación limitada a la esfera donde se reconoce su eficacia y se acepta el modelo propuesto, fuera de lo cual quedan lo que Pierre Bordieu llama las contraculturas. Ya sea desde la vertiente de la “contracultura buscada”, de la gente que “se quiere” al margen, que se sabe al margen, que se sabe dominada y que no puede salir de su dominación; ya sea desde la contracultura constituida por marginados sociales, ahí coloca lo popular, lo contestatario e increíblemente coloca Bordieu también lo femenino. Lo mejor de su trabajo es la tarea que le sugiere a la contracultura; le sugiere dejar de ser culturas sumergidas y transformarse en movimientos capaces de tomar distancia y aceptar sus peculiaridades, sin tratar de imponerse en forma invertida, es decir, montándose sobre el contrario. Es decir, no que una mujer trate de escribir como un hombre, sino que acepte escribir como mujer. Este último error ha sido frecuente en los grupos de liberación femenina planeados “contra” los hombres y no desde otro lugar, que en el caso de la literatura, podría ser realmente estratégico. Desde esa posición, las escritoras alcanzarían un receptor más general, como el que consigue el cuento popular o la literatura oral, o el mismo restringido receptor culto, pero que debería manejar entonces instrumentos de juicio adecuados a la especificidad de la literatura femenina.

La creciente complejidad del texto literario atrincherada en nuestros días en lo que se ha llamado el espacio de la subversión, y practicando fracturas frontales con lo precedente, ha disminuido desde luego el alcance de sus proyecciones. Cada vez son menos los beneficiarios, como ocurre también con el arte contemporáneo, y mayor el número de marginados culturales. Si el texto femenino queda situado en un espacio próximo a éstos últimos, a los marginados culturales, en otras palabras si opera, como realmente lo hace, desde la marginación, podría perfectamente intermediar como lo hacen todas las contraculturas, entre el productor solitario y el receptor desconfiado, que es lo que hoy se presenta como situación de receptor/emisor. Desde hace veinte años, cuando comenzaron a perfilarse los avances de lo que Enzensberger llamó las “vanguardias en el vacío”, tanto en lo literario como en lo artístico, la relación productor/receptor se complicó en una enmarañada trama de mediaciones, de modo de no perder de vista la cadena de montaje que supone la existencia de un autor y un lector, o de un artista y un espectador. Tengo la impresión que la literatura femenina paternalmente admitida como una expresión menor, desde las pautas de valor formuladas por los hombres, en cambio de disimular su condición, en cambio de hacer buena letra, en cambio de tratar de desprenderse de sus adherencias con la realidad y alcanzar un buen nivel de abstracciones simbólicas, podría contituirse en un fuerte mediador, si aceptara y explotara su especificidad. Nadie considera que una escultura de Nigeria del siglo XV deba apreciarse con las pautas de valor del renacimiento italiano, por ejemplo. ¿Por qué la literatura femenina expresada desde un lugar de la sociedad marcado por la marginación económica y cultural tiene que leerse según las perspectivas del texto literario? Se me dirá que es un texto literario; de acuerdo, es un texto literario, pero es un texto literario distinto. No entiendo por qué esta literatura no ha recibido un tratamiento tan riguroso como tuvo, por ejemplo, el cuento popular.

Una de las mayores pruebas de secular sometimiento, es que esta literatura no se reconozca a sí misma; que busque encubrirse y pasar desapercibida, sin advertir que su sistema expresivo está fuertemente potenciado por una experiencia particular, de percepción, elaboración y proyección, de la que debería sacar partido.

Dice Bordieu: “Hablar, en cambio de ser hablado, podría ser una de las tareas de la contracultura”. Si tomamos conciencia de nuestra marginación y, por añadidura, de nuestro lugar en la contracultura, nos sería fácil rechazar ser hablados por otros.

Ser hablado es admitir que no hay nada por decir. Situación de inferioridad que ya ha quedado atrás, y que se ha superado de facto por una masa de literatura femenina a la espera de que se la aprenda a leer correctamente.

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En: La sartén por el mango. Encuentro de escritoras latinoamericanas. Puerto Rico: Huracán, 1985. Pgs. 21-26.

Transcripción: L.E.

Marta Traba


[1] Este texto ha sido publicado en revistas de España e Hispanoamérica. El que aquí incluimos es una versión leída por Marta Traba en Amherst Collage durante este Encuentro, transcrita por Eliana Ortega.